|
| ¡Muerto en la cruz! Los brazos extendidos han perdonado la maldad ajena. Bajo el aúreo fulgor de la melena los ojos se ven ya desfallecidos. Los astros en el cielo están dormidos y en la tierra ni un leve rumor suena. ¡Solo bajo la cruz, la Magdalena desgrana silenciosa sus gemidos! ¡Señor, bendito amor que en el Sagrario del corazón por su piedad anima! Si en esta humana lucha envilecida me crucifica el odio del contrario, ¡Dame una Magdalena que afligida llore un poco de Amor en mi Calvario! A. Precioso |
|
|
Fotos | |
Webmaster |